Té blanco, un aliado para la salud.

El té blanco, original de China es un té levemente oxidado. El té blanco viene de delicadas yemas y hojas jóvenes de la planta originaria de China, concretamente de la provincia de Fujian. Estas yemas y hojas se dejan marchitar ligeramente en primer lugar, después se secan a los rayos del sol y son ligeramente procesadas para prevenir la o la futura. Esto preserva las características de sabor del té blanco. El nombre “té blanco” deriva de las vellosidades plateado-blanco en las yemas aún no abiertas de la planta de té, que dan a la planta una apariencia blancuzca.

La historia del té blanco es controvertida y complicada. Estudiosos y mercaderes generalmente divergen sobre cuando empezó la producción de té blanco. Lo que se sabe es que lo que se conoce hoy como té blanco fue creado en los últimos dos siglos. El té blanco apareció por primera vez en una publicación Inglesa en 1876, donde se lo categorizó como un té negro porque no es cocido inicialmente como el té verde, para desactivar las enzimas y los microbios. Pero es sabido que para esta época Hanson solo identificaba, entre té negro y verde.

Se suele hablar de que el té blanco es uno de los más viejos tipos de té por varias razones, a pesar de que los universitarios chinos apuntan en informes que el té más antiguo es el té conocido como “té rojo” y el té blanco es conspicuamente sacado del diálogo. Existen historias que parecen referir al té blanco como el preferido de la realeza China, y fue producido por primera vez durante la Dinastía Tang (618‒907 D.C.). Por algún tiempo, solo el emperador y sus intermediarios tuvieron acceso a esta bebida rara y costosa. De todos modos, este té blanco se producía de manera. Diferente al té de hoy.

Ahora las hojas son comprimidas en prensados. Para 1200 D.C., al rededor de la Dinastía Song, las hojas y bulbos color blanco plata eran cocidos al vapor, secados, y molidos. Otra historia discute el modo de cosecha, en el que se dice que los bulbos son vírgenes y no deben ser aplastados por los dedos cuando son recolectados. Esta historia no se refiere al procesamiento del té blanco en sí, sino a recolectar los bulbos sin dañarlos, ya que estos pueden ser usados para hacer seis tipos de té diferentes.

Hoy en día el té blanco se ha vuelto más accesible, también vendido como Pekoe punta de plata, como nombre tradicional, o designado bajo el nombre de Blanco de China y Blanco de Fujian.

Las catequinas, un grupo de Polifenoles Antioxidantes encontrados en el té blanco, se ha probado que reducen el colesterol, reducen la presión sanguínea, y mejoran las funciones de venas y arterias, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Un estudio de 1984 de la Pace University reveló que el extracto de té blanco puede ayudar a disminuir o ralentizar el crecimiento de virus y bacterias, reduciendo la incidencia en infecciones con el staphylococcus y el streptococcus, la pneumonia, el crecimiento de hongos, e incluso la placa dental.

Son grandes los beneficios que puedes obtener de esta bebida, que aparte de prevenir y ayudarte con estas situaciones es delicioso. ¡Anímate a probarlo!

 

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