Sri Lanka: productor de té.

El arbusto del té –o Camellia Sinensis-, es una planta perenne y robusta, de fuertes raíces, cuyos orígenes están en el Sur de China y en el sudeste asiático –India-. Su cultivo se extendió a otros países, primero de Asia –Taiwan, Japón, Nepal, Sri Lanka-, y, después, a otros lugares del mundo –Kenia y Argentina, principalmente-.

La planta del té llegó a Sri Lanka en 1867, de la mano del escocés James Taylor. El país, que entonces era todavía colonia británica y se llamaba Ceylán, era uno de los principales productores cafeteros del mundo, y estaba al borde de un desastre natural y financiero: un hongo letal –el “roya del café”-, había empezado a arrasar los cafetales. Nadie prestó entonces demasiada atención a los arbustos que, traídos de la vecina India, Taylor había plantado en unas hectáreas de sus tierras… Pero, en apenas 20 años, en 1890, Ceylán ya exportaba 23.000 toneladas de té al año al mercado de Londres. Taylor había traido a la isla, con la planta del té, el futuro.

En 2012, Sri Lanka exportó 340 millones de kilos de té. Pero, ¿es sólo una cuestión de cantidad?.

DE LA CANTIDAD A LA CALIDAD: DILMAH

Merrill J. Fernando –Negombo, 1930-, se inició en la industria del té como catador. Tenía 19 años y fue uno de los primeros cinco catadores nativos de Sri Lanka que se formó en Londres, en Mincing Lane, la calle que concentraba el mercado del té y las especias. Aquellos tiempos de formación le sirvieron para aprender y comprender, en toda su dimensión, la industria de la bebida que más se consume, después del agua, en todo el planeta, y alimentó en él la necesidad de crear, algún día, una manera digna de tratar el té de Sri Lanka, a sus productores y a los amantes del té.

El día llegó en 1988, año en el que fundó Dilmah. Empezaba, en efecto, un nuevo concepto en la producción y comercialización del té.

Su filosofía de “negocio como una cuestión de servicio humano”, es la base de esta empresa familiar que ha confiado el cultivo, recolección, tratado y envasado del té a manos nativas y criterios expertos, respetando el ciclo natural de las plantas y conservando los procesos artesanales para la transformación de las hojas, preservando la frescura del producto -un producto sin mezclas-, dotado de una alta calidad en el sabor y aroma, y con todo el potencial de sus saludables propiedades intacto. Dilmah, además, revierte parte de los beneficios de la empresa en la comunidad a la que pertenece.

Inspirado por la personalidad de Merrill J. Fernando y los valores de Dilmah, Gourmet Tea importa y distribuye sus productos a España y Portugal, promocionando y comercializando un té de calidad, con sus antioxidantes en óptimas condiciones, resultado de un proceso ético, sostenible e íntegro, basado en la tradición, y en la que los proyectos y la innovación van de la mano de un sólido principio de confianza.

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